lunes, 18 de octubre de 2010

Las Hijas de la Luna- VII

Capítulo 7

Me llevo la mano al pecho y trato de respirar con normalidad. El saludo de Garlión me ha cogido por sorpresa y me apoyo en la pared tratando de recuperar la compostura. Él me mira con una satisfecha sonrisa y veo en sus ojos que está disfrutando viéndome débil y acorralada. Me sereno poniéndome en pie y alzando la cabeza. Él hace la debida reverencia.
-Majestad.- asiento y él se alza.- Venía a avisaros de nuestra marcha.
-¡No!- exclamo. No puedo controlar el tono de mi voz así que permanezco unos segundos en silencio, buscando las palabras y la forma de decirlas.- Querido Garlión, querría hacerle una petición.
Su rostro cambia, de la gran satisfacción a una profunda duda.
-Querría que dejase a su hijo primogénito aquí, en Kniss.- Sus ojos muestran una gran sorpresa. No es una petición corriente.
-Princesa… ¿para qué requerís a mi hijo en Kniss?- Ahora soy yo la que le tiene desconcertado, y disfruto del momento. Me acerco a él sonriéndole con superioridad.
- Rey de Derán, sois uno de los componentes de la Alianza de los Cinco ¿no? Pues yo creía que entre los componentes de la Alianza no hay dudas, ni sospechas, todos los componentes están siempre dispuestos a hacer lo que sea por los demás.- Él baja la cabeza, avergonzado.
- De acuerdo Princesa. Mi hijo Keneth permanecerá en Kniss hasta que vos dispongáis.
-Perfecto.- Digo sonriendo y le acompaño al patio, donde su esposa espera con sus tres hijos. Garlión se acerca y le comunica mi petición a su familia. La reina se echa a llorar y abraza a su hijo. Me fijo más en él, tiene el pelo castaño algo ondulado y ojos azules, parece sereno e interesante. El chico se acerca y hace una reverencia.
-Mis presentaciones princesa, mi nombre en Keneth, príncipe heredero del reino de Derán.- Asiento complacida y dejo que me bese la mano.- Estaré encantado de cumplir los deseos de mi padre en beneficio de Derán, Kniss y la Alianza de los Cinco.
El chico es inteligente.
-He dispuesto dos carromatos para que se desplace la familia real de Derán. Uno para el rey, para que disponga de todo el trayecto para dedicarlo a pensar en sus problemas, la reina y sus dos hijos viajarán en otro.
No tarda demasiado en llegar el carro para la reina y los príncipes. La hermana pequeña de Keneth se me acerca. No tendrá más de cinco años pero tiene unos ojos azules que transmiten mucha madurez. Lleva agarrada fuertemente una muñeca de trapo que está en las últimas. Me hace un gesto para que me acerque. Me agacho y me habla al oído.
-Por favor princesa Syra, no dejes que mi hermano vuelva con nosotros.- Sus serenos ojos reflejan miedo.
-¿Cuál es tu nombre?- sonríe.
-Lish.- responde orgullosa.
-Muy bien Lish te prometo que cuidaré de tu hermano.- Asiente y monta en el carromato con su hermano y su madre. Garlión permanece a mi lado, esperando el suyo. Cuando lo ve aparecer por la entrada abre mucho los ojos. Es un carromato decrépito que se cae a cachos. Me mira sorprendido mientras lo sirvientes cargan su equipaje tratando de no destrozar el vehículo que transportará a Garlión. Cuando se monta le miro directamente a los ojos.
-Para que la próxima vez me trates con más respeto y me tomes en serio.- Y el rey de Derán se atusa la barba. El carromato parte y veo alejarse a mi peor pesadilla. El rey Elmer también está preparando su ida. Le hago la misma petición que a Garlión, pero él no duda en dejarme a su hijo Nadir. A los dos muchachos se les habilita dos estancias mientras permanezcan en Kniss.
La Regente me coge en un pasillo y me pregunta sobre la presencia de esos dos muchachos. Le explico mi plan, uno de ellos se convertirá en mi marido, abre mucho los ojos, pero afirma que es un buen plan. Garel no reacciona igual cuando se lo digo, agacha la cabeza y respira con fuerza.
-Sabías que pasaría.- digo. Estoy sufriendo viéndole tan decaído. Da un puñetazo a la mesa, lo que me sobresalta.
-Pero no tan pronto.- intuyo que estará buscando razones de peso para convencerme de que no me case.- Eres muy joven, sólo tienes diecisiete años. Además, tener un rey podría significar que él controlase tu reino, además de tu vida. Piensa también en los hijos, tendrás que tener, ¿no te ves muy joven? No podrás salir a más campañas ni nada.- Está desesperado, sus ojos son el vivo reflejo de su alma. Le abrazo y le susurro al oído que nada me separará de él, que nadie me controlará, que seré siempre yo misma, que jamás me perderá, también le susurro que le quiero. Cuando nos separamos voy a reunirme con los dos príncipes para explicarles la situación. Ninguno de los dos parece sorprendido. Charlo con ellos un rato. Los dos son muy simpáticos. Nadir es muy divertido y encantador, tiene un don para las mujeres, Keneth es muy inteligente, también tiene su punto divertido, perece muy interesante. Pero sin duda es Nadir quien me parece la mejor opción como marido, tiene el pelo negro y los ojos oscuros, totalmente seductores.
Nos llaman para la cena. Me despido para arreglarme y la propia Duquesa me ayuda. Le pregunto si cree que ellos querrán casarse conmigo, sonríe.
-Por supuesto que sí. No eres la más bella princesa, que sin duda es la princesa de Phorex, pero sí que tienes un vasto reino, además de ser muy poderoso y estar bien situado estratégicamente. Además al casarse contigo ostentarán automáticamente el título de Reyes de Kniss, cosa que no se puede decir de muchas más princesas.
Sus argumentos me convencen. Cuando nos sentamos en la mesa el ambientes es relajado y mis invitados sonríen. Me siento presidiendo la mesa, la Regente se coloca a mi derecha, Keneth está sentado al lado de la Duquesa, mientras que Nadir está a mi izquierda. Pero a mi izquierda inmediata hay un sitio vacío, todos los cubiertos están puestos, pero nadie está sentado. Me preguntan por el sitio vacío y afirmo que hay otro invitado. La cena es distendida, incluso divertida. Cuando vamos por el segundo plato se abren las puertas. Garel entra arreglado y se sienta en el sitio de mi izquierda. Nadir se levanta y mira acusador a Garel.
-¿Por qué hay un plebeyo sentado a mi lado? Además ¿Quién es?
-Mi nombre es Garel.- se presenta el chico, tendiéndole la mano.
-Y tras mi matrimonio se convertirá en mi consejero.
-Este es el chico con el que se rumorea que estás liada. ¡No quiero que sea mi consejero!- Chilla fuera de sí. Yo me pongo en pie y le miro enfurecida a los ojos.
- No te he preguntado tu opinión sobre quién debería ser o no mi consejero, además tú no eres quién para ordenarme a mí nada. Abandona ahora mismo Kniss, has ofendido gravemente a la Heredera, ahora este jamás será tu reino.- Comienza a protestar y se niega a irse.- Antes que nada un buen marido tiene que ser un amigo, y tiene que ser bondadoso, tú no cumples esos requisitos así que márchate.
El príncipe se marcha airado y Garel le sigue, para comprobar que realmente se va. Miro a Keneh, que ha permanecido en silencio.
-¿Querría convertirse en mi esposo y rey de Kniss?- el príncipe asiente y noto una profunda tristeza. Salgo de la sala y rompo a llorar. Nunca pensé que sería tan duro, ni en mis peores pesadillas. Una persona se acerca corriendo, es Saskia, una de las guerreras de mi confianza.
-Majestad.- exclama jadeando.- El chico que hay en las mazmorras.- trata de recuperar el aliento.- el que dice ser el príncipe Alec. ¡No es él!- Le miro sorprendida, aunque lo sospechaba no esperaba una confirmación.- Cuando bajé a alimentarle y le vi, supe que no era él.
-¿Cómo sabes quién es el príncipe Alec?- ella baja la cabeza y murmura.
-Yo era su amante.- Abro mucho los ojos.- La verdad es que he bajado con la intención de liberarle, pero no era él. Probablemente murió en el ataque al campamento.
Veo que está llorando y se me encoje el corazón. Yo pasándolo mal porque voy a tener que casarme con un hombre al que no amo, pero Garel está vivo, y está a mi lado. Abrazo a Saskia y le prometo que lo solucionaré.
Me meto en la cama con un montón de preocupaciones y no logro conciliar el sueño, hasta que el cansancio me vence.
Hoy es tarde cuando me despierto y me noto preocupada. Miro a mi alrededor, todo está a oscuras. El corazón comienza a latirme con fuerza, juraría que he visto una sombra moverse.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El Diarion de Bridget Jones: Libro


Hoy me he leído este estupendo libro que sin duda es del todo recomendable.

Sinopsis: Bridget Jones es una treintañera londinense agobiada por verse incapaz de encontrar novio y de avanzar en su vida profesional. La torpeza y la simpatía de este personaje quedarán patentes en su diario, que abarca todo un año lleno de aventuras desternillantes. Todo esto sazonado con una familia subrealista, unos amigos fuera de tópicos, un jefe muy sexy y mujeriego y un abogado misterioso e interesante.

Opinión personal: Sin duda una obra que nadie se debería perder y, aunque es un tratado principalmente feminista, perfectamente recomendable a cualquier hombre. Bridget seduce por su normalidad y por actuar como muchas haríamos, dejándose aconsejar por sus amigas, equivocándose y corrigiendo sus errores. Imaginando sueños imposible y tratando de labrarse una vida estable. A la vez busca el amor y ser comprendida, sentirse completa. Un libro cargado de humor que servirá de ejemplo de constancia y buen sentido del humor.Imprescindible sobre todo en épocas de bajón. Para ser sincera no es un libro con una magnífica calidad literaria, ni siquiera es el libro que más me haya gustado, pero se merece los cinco "libros" aunque sólo sea por saber comprender a las mujeres y hacernos sentir un poco menos solas.

Puntuación:

lunes, 11 de octubre de 2010

Reflexión sobre la moda de "vampiros"

Como ya habréis notado ( y seguro que lo habéis notado) desde hace unos años lo más de lo más es todo lo relacionado con vampiros. Primero comenzó como una moda literaria, ahora ha sobrepasado a todos los aspectos artísticos y sociales. He de reconocer que en un primer momento, cuando los vampiros no estaban en auge, y aún la moda eran los dragones, la historia de Crepúsculo (por ejemplo) me cautivó. Me pareció novedosa, imaginativa, diferente. Pero ha medida que se ha ido mediatizando la saga (como muchas otras) han perdido su magia inicial, la de la novedad y la diferencia con otras historias. A raíz del éxito de los vampiros muchos escritores mediocres decidieron lanzar su carrera literaria con un éxito asegurado, las historias de vampiros, resultado, la mayoría de los libros que vieron la luz y que la están viendo en esta época de moda vampírica son unas lecturas de mediocres a malas, con unas historias totalmente similares, sin apenas novedades, y que se centran, muchas de ellas, más en el sexo y la relación de la pareja que en la historia, que es lo que debería predominar, a menos de que fuese una historia calificada como únicamente romántica. Por todo ello las novelas vampíricas han ganado un gran desprestigio y los lectores incorformistas, los que leemos por pasión, por buscar nuevas historias que nos cautiven, cada vez critican más los libros de vampiros. Ahora parece que lo que está de moda son las historias futuristas o de pruebas en plan concurso (como Los Juegos del Hambre, que están marcando tendencia) A mí personalmente me encantan estos libros, sólo tengo miedo a una cosa, a que se mediaticen y se conviertan en la nueva moda. Creo que cualquier género mediatizado pierde calidad, ya que mucha gente sin experiencia (y muchas veces sin talento) se lanzan a escribir sobre ese tema por un éxito "garantizado". Y no vale la excusa de que unos temas o estilos son más fáciles de imitar por escritores noveles que otros, porque todos pierden calidad cuando gente a la que en realidad ese tema no le apasiona, sólo quieren vender, escribe sobre ello.
Y os preguntaréis a qué ha venido toda esta reflexión sobre la midiatización de los libros de vampiros y otros géneros. Pues viene a raíz de que hoy he visto la película "Híncame el diente" (Vampires Sucks) que es una parodia de la saga Crepúsculo. Me ha parecido divertidísima y espero que podamos subir pronto la ficha técnica. Si no sois fans obsesionados con Crepúsculo y si lo sois, tenéis un buen sentido del humor, vez esta películas, para reír a carcajadas.

domingo, 10 de octubre de 2010

Las Hijas de la Luna- VI

Capítulo 6

Es algo que hace mucho logré aprender a controlar, lo de desear ser Syra, muchas veces lo he deseado, con toda mi alma, pero soy Iara, y tengo que vivir la vida de Iara.
Estoy pensando en eso cuando el autobús para a la entrada del instituto. Mi estómago ruge, sin duda mosqueado porque lleve un mes sin apenas llevarme nada a la boca. Como cada mañana les veo ahí, en la entrada. Shyrell muestra una gran sonrisa, a Éren se le ve distante. No quiero verles, así que doy un pequeño rodeo, para entrar por la parte trasera. Huele a basura a todas horas del día, y con el fuerte calor que estos días asola la ciudad el olor se ha vuelto aún más intenso. Hago ademán de taparme la nariz, entonces noto un resbalón y caigo de bruces en el suelo, justo al lado de un cúmulo de basura. Imagino el panorama, yo tirada en el suelo rodeada de basura, chorreando aceite. De maravilla, ahora parezco una vagabunda de una película. Entro directamente al baño para tratar de limpiarme. La ropa ha quedado medianamente aceptable, sólo un tremendo manchurrón de agua, que espero que se seque, pero lo peor es que está en un lugar muy comprometido, justo en el culo. Respiro hondo esperando que nadie se dé cuenta, aunque sé que es imposible. Pero mi pelo es una historia aparte. Me lo lavo en el lavabo, pero no tengo esperanzas de que quede, siquiera, decente. Cuando entro en clase miro al suelo y me siento en mi silla, a pesar de que aún mucha gente está fuera. Parece que paso inadvertida para los demás. No, no para todos. Shyrell se acerca con una enorme sonrisa en los labios, tras ella, Éren.
-Veo que hoy te ha dado por este atuendo tan, informal.- Dice tomando un mechón de mi cabellos, oliéndolo, y riéndose a carcajadas. Es ahí cuando toda la clase se entera de mi pequeño incidente y todos se ríen de mí. La odio más por momentos. Éren rehúye mi mirada, si bien no ríe con los otros, tampoco me defiende ante su hermana. Cuando Shyrell se aleja Gwen se acerca cauta, veo el miedo en sus ojos.
El resto de la mañana transcurre sin incidentes, bueno, lo que se dice sin, sin…
En clase de lengua nos llaman a Gwen, a Shyrell, a Éren y a mí. Nos comunican que tienen en mente hacer un trabajo especial para celebrar el cincuenta aniversario del instituto. Abro mucho los ojos. ¡Encima esperarán que trabajemos juntos! Pero Shyrell se adelanta a mis protestas y, con una deslumbrante sonrisa acepta.
-Será maravilloso trabajar con dos de las alumnas más capaces del centro. Así mismo, creo que me ayudará en mi integramiento, mi hermano Éren me ayudará con eso.
Deseo cogerle del cuello y estrangularle, pero cojo aire y me concentro en las baldosas del suelo que se han vuelto, de pronto, tremendamente interesantes.
A la salida de clase veo que Gwen está aterrorizada, y no es para menos, en poco tiempo tendremos que quedar con los mellizos, lo que quiere decir que algo nos ha preparado Shyrell, eso seguro.
Decido caminar hacia mi casa, está lejos pero tengo tiempo, necesito pensar. En cuanto comienzo a alejarme del instituto un intenso dolor comienza a subirme por el pecho. Es un dolor profundo, un dolor psicológico, es un dolor de estos que ocupan toda tu mente. Las lágrimas comienzan a salir de mis ojos antes de que sepa que tengo ganas de llorar. Me cuesta respirar pero sigo avanzando lentamente. Me he alejado de las calles principales y allí, al cobijo de las sombras, me permito llorar de frustración y de dolor. Una sola imagen viene a mi mente, unos cabellos rubios, unos ojos verdes, un rostro que quiero más que nada. Éren. Cada vez me cuesta más respirar, pero no puedo parar, no me lo permito. Como tampoco me permito llorar delante de tía Margot ni Gwen. Mi tía está muy sola, me necesita fuerte a su lado, necesita saber que siempre la querré. Gwendoline me necesita, necesita que le apoye, sé que a ella no le gusta reconocerlo, pero necesita sentirse querida, como todos. Pero ahora estoy sola, puedo al fin dejar esa pose de líder segura de mí misma y desmoronarme. Se me hace imposible respirar, así que me siento en una caja de madera. Trato de respirar hondo, pero su imagen sigue atormentándome. Recuerdo la primera vez que lo vi, recuerdo su timidez y mi inmediato encariñamiento, recuerdo la primera vez que se rió conmigo, me sentí tan orgullosa, recuerdo como me fui enamorando poco a poco, la verdad es que fue un problemón porque Gwen estaba también por él, así que pensé que ella se lo merecía más, por eso me fui alejando de él, Gwen lo intentó, pero no funcionó, sobre todo porque él no puso mucho de su parte. Recuerdo el día que discutimos, más de lo normal, y que enfadada le chillé que no entendía cómo había podido enamorarme de él, porque era un egoísta, se quedó ojoplático y yo salí por piernas. Vuelvo a sollozar con fuerza. Recuerdo como se acercó a mí una tarde, cerca de mi casa, recuerdo como nos acercamos, recuerdos sus labios, recuerdo sus besos. Pero lo que más recuerdo es su sonrisa, quiero esa sonrisa, la quiero más que a nada. Me dispongo a levantarme cuando noto algo raro. Las sombras de mi alrededor comienzan a agitarse, no sé si es producto de la imaginación o de la luz. Pero mi sentido de peligro se activa, tal y como hizo cuando conocí a Shyrell. Los músculos se tensan y echo a correr, corro más de lo que jamás he corrido, pero de pronto las sombras me rodean. Estoy segura de que no me lo estoy imaginando, han formado una especie de ejército, son entes oscuros, sin rostro, se mueven ondulantemente. Tengo mucho miedo, las sombras se acercan, yo lanzo puñetazos al aire y comienzo a gritar. Pero parece que nada puede evitar su avance, susurran, ahora las oigo, susurran mi nombre, también dicen algo más pero no logro entenderles, me arrodillo y me tapo los oídos, pero sigo oyéndoles, en mi mente. Lloro, sin poder hacer nada más. Voy a morir, pienso, Éren, es lo único que pienso.
-Alejaos.- Oigo una voz que ordena. La he reconocido, pero no me lo creo, así que permanezco así, en el suelo, llorando. Cuando me pone en pie y veo sus ojos verdes, primero pienso que es Shyrell que ha venido a rematar la faena, pero amo demasiado ese rostro para confundirlo.
-Éren.- Está envuelto en una luz verdosa. No hay rastro de las sombras. Solo estamos él y yo.
-Iara.- susurra. Me abraza con fuerza contra sí, pero yo no doy crédito. Me acaricia el pelo, que recuerdo, llevo lleno de porquería, pero a él parece darle igual. Me separa un poco de él para mirarme a los ojos, está llorando. Mi corazón se enternece y relajo todos los músculos.-Estoy aquí, estoy contigo.
Reúno esa fuerza con la que todos los días me levanto y me enfrento a él.
-Éren.- digo alejándome de él.- Has cortado conmigo cobardemente, alejándote de mí, dejándome sola, así que ahora no te comportes como si te importase algo.- He acabado gritándole. Parece desconcertado.
-No quería que llegásemos a esto.
-Era más fácil que me lo dijeses a la cara.- miro al suelo conteniendo las lágrimas.
-Iara, yo te quiero, pero las cosas no son tan fáciles.- Me vuelve a abrazar.- Es por eso por lo que te trato así.
-Eres un cobarde.- le espeto.
-Sí, tengo demasiado miedo a que te ocurra algo.- Me besa, pero no como normalmente, no con dulzura y cariño, si no con pasión, con necesidad. Me sorprende cuando se aleja, tiene los ojos duros.
-¿Eres un sueño?- susurro. Sonríe y guardo esa imagen en mi mente.
-¿Sabes acaso distinguir entre un sueño y la realidad?- No entiendo lo que ha querido decir, pero ya se ha ido. Continúo caminando hacia mi casa sin querer pensar.
A la hora de dormir Éren está más presente en mis pensamientos que normalmente, pero también el incidente con las sombras.

En otro lugar dos mujeres se miran con dureza.
-Ha comenzado.- Comenta la más mayor y más baja.
-Es precipitado.- Añade la más joven.
-Hay que hacer algo.- Apremia la mayor.
-No hay nada que hacer contra el destino.- Matiza sabiamente la joven.
Ambas se alejan cada una con una muchacha en mente.

Me estiro, me noto entumecida, anoche lloré. No sé si de alegría o de tristeza. También Iara ha llorado, lo siento por ella, está destrozada. Me levanto, pero no hay nadie en los pasillos. Noto una presencia a mi espalda. Garlión, rey de Derán se alza tras de mí, apoyado en la pared.
-Buenos días, princesita.

jueves, 7 de octubre de 2010

Reflexión & Quizás Gracias (Relacionado con el acoso)

Hoy estoy un poco decaída y quizás es por eso por lo que he decidido revelaros este poema que lleva mucho tiempo en mi escritorio pero que aún no le había enseñado a nadie. Es un poema realmente íntimo que escarba en unos sentimientos tan profundo y humanos como globales. El sentimiento principal del que hablo es de la rendición, del momento en el que crees que ya no puedes más y que sería mejor que todo acabase rápidamente, no tener que pensar más, no tener que levantarte mañana con la certeza de que todo seguirá igual. Este sentimiento es uno de los más agónicos que conozco, pero el poema no está basado exclusivamente en ese sentimiento, si no también en uno mucho más común pero más encubierto. El dolor al ser maltratado psicológicamente por la gente que te rodea, en este caso por tu clase. Hay mucha gente que sufre ese tipo de abusos y guarda silencio, por todos ellos, por esas voces silenciosas que gritan un "auxilio" que nadie escucha. Para todas esas personas que un día, o quizás hoy mismo, sientan que no valen nada, y que no entiendan la razón de por qué están aquí. Para que se sientan un poco más apoyados y sepan que mucha gente lo hemos superado, que sí, siempre queda un vestigio, podéis llamarle trauma, pero que sobre todo, lo que no hay que perder nunca, es la fe y la fidelidad a ti mismo. Porque si te pierdes a ti mismo, por muchos amigos que tengas, estás sólo, lo has perdido todo. Por eso te digo, a ti, persona que sufres, o a ti, persona que jamás lo has sufrido y , ojalá, nunca lo sufras, pero que creo que es necesario que entiendas y puedas empatizar con esas personas, que guardan el dolor en el fondo de su corazón, pero duele, duele mucho; por eso os digo, mirad hacia delante, y siempre, siempre, sed fieles a vosotros mismos. Se puede, es posible, no lo veáis como un consejo más de alguien ajeno que jamás ha pasado por lo que vosotros y es incapaz de ponerse en vuestra situación, os lo dice alguien que lo ha vivido, que lo ha sufrido en sus propias carnes, y que sabe lo que es.


Quizás Gracias
A.P. Echavarría
Gracias a los que me enseñaron
Cuan injusto es sufrir
Gracias a los que me mostraron
Cuan duro es ser fiel a mí
Miro el pasado con nostalgia
Deseando volver allí
Gracias por enseñarme la dificultad
De intentar ser buena y feliz
Algunos me dirán cobarde
Otros espero que entiendan
Que no tenía elección
Que mi mente sufre mucho
Que tengo destrozado el corazón
Que los ojos tengo vidriosos
De tanto llorar de dolor
No soy una muchacha cobarde
Sólo una chica con una horrible desazón
Ojalá la muerte me lleve pronto
Como un inmenso mar
Que las olas me lleven lejos
Que de la vida me alejarán
Para qué quedarme en tierra
Si no hago más que sufrir y llorar
Porque no lanzarme al agua
Y eternamente por la inmensidad navegar.

Gracias a todos aquellos que lo han leído, pero sobre todo gracias a todos aquellos que han pensado en ello y que ahora miran de forma diferente las cosas. Gracias.

domingo, 3 de octubre de 2010

Las Hijas de la Luna-V

Capítulo 5

(Un mes más tarde) (Muchos invitados, reyes de reinos vecinos, han acudido al castillo de Syra, en Kniss) (Por otro lado, Iara lo está pasando fatal, Éren está cada día más distante, su tiránica hermana se impone y la chica ya se teme lo peor para su relación)

Me parece oír el golpeteo nervioso de los dedos de la Regente sobre el trono. La verdad es que es imposible, ya que ella se encuentra en la sala de recepciones y yo en mis aposentos. Pero no puedo evitar sonreír ante la idea de ver a la Duquesa desquiciada. Mi pobre ayudante está agobiada porque no encuentra el tocado que va a juego con el vestido que le ha costado tanto ponerme. Es un vestido más de gala que de diario, es verde con ribetes blancos, la falda inferior también es blanca, con tela verde por encima. Llevo el pelo recogido en una trenza adornada con flores de ambos colores. Cuando mi ayudante desaparece en busca de mi tocado yo salgo de mis aposentos. En la puerta espera Garel. Lleva un traje que también me recuerda a los trajes de gala, y sus rizos oscuros bien colocados. Sonrío y tomándole por el brazo me acompaña a la sala de recepciones. Parece que planeaban dar comienzo a la reunión cuando aparezco, ya separada de Garel, que se coloca al lado de mi trono, prácticamente oculto por la cortina que nos hace de telón de fondo. La Duquesa me mira con los ojos fuera de sus órbitas, pero yo me limito a sentarme con una sonrisa en los labios.
-¿Habían comenzado ya la reunión?- Pregunto con voz dulce.
-No sin vos, princesa.- Se adelanta a responder Garlión, el rey de Derán. Sonrío complacida, pero no le quito los ojos de encima. El hombre se pone en pie y camina hacia el centro de la sala. Los tronos de los reyes están dispuestos en círculo, incluyendo nuestro palco. El rey se inclina.
-Con su permiso.- La Regente y yo cruzamos una mirada, sin saber muy bien cuál de las dos responder. Al final soy yo la que asiente.
-Estamos aquí queridos amigos, camaradas, para luchar contra la tiranía y la opresión.- Ese discurso lo he oído muchas veces pienso. Pero el resto de los reyes le miran fijamente.- Todos los aquí presentes sabemos que lo reinos de Forald y Yuria se han unido para tratar de conquistar a varios de nosotros. Es por ese motivo por el cual la Regente y la Heredera del reino de Kniss nos han reunido aquí a la Alianza de los Cinco.
No me fío de Garlión, no me gusta la manera en la que parece dirigirlo todo, calcularlo, lo clasifico mentalmente como alguien en quien no confiar.
-En efecto.- Comienzo y el rey de Derán me mira extrañado.- Os hemos reunido aquí por la petición que habéis hecho dos de nuestros miembros para solicitar la ayuda y protección que sabéis que os brindaremos.
-No sólo eso.- me interrumpe Garlión.- Yo Garlión como rey de Derán y el rey Elmer, como rey de Transer, pedimos todos los miembros de la Alianza a que os unáis a la guerra abierta que le vamos a declarar a Forald y Yuria.
Contengo el aliento, como los otros dos reyes que no sabían de esa guerra. Como yo, pensaban que sería cuestión de, como mucho, pequeños enfrentamientos, no una guerra. El debate sigue ardientemente durante todo el día. No paramos a comer. Garel y yo cruzamos algunas miradas furtivas, asustados. Comienzan a hablar de quién deberá acudir a la guerra, dicen de que todos los herederos debemos ir. Entonces Garlión se gira hacia mí.
-Pero, qué ocurriría, querida princesa Syra, si por un casual morís en la guerra sin dejar un sucesor al trono. Vuestra madrastra no puede volver a casarse, lo sabéis, y alguien que no fuera de sangre real en el trono estaría mal visto.- Creo que ya sé hacia dónde se dirige Garlión con sus palabras.- Entonces princesa ¿Contraerá matrimonio? O por el contrario seguirá de amante secreta con el muchacho que se encuentra tras su trono.
Me tenso, noto la misma reacción tanto en la Regente como en Garel, que sale para que todos puedan verle. Me pongo en pie, mirando directamente a Garlión a los ojos.
-Contraeré matrimonio antes de la guerra, con un príncipe de sangre real. Y lo haré porque yo antepongo mi reino a mis intereses personales.- Digo para que se sienta herido, y lo consigo. Parece que va a responder algo cuando la Duquesa da dos palmadas, anunciando la cena. Unos criados colocan la mesa y los alimentos. Los reyes se lanzan a comer, pero yo no tengo apetito, me dedico a observarles.
La Alianza de los Cinco se formó antes de mi nacimiento, por lo que conozco a todos los presentes. A mi izquierda se encuentra el rey Rough, de Phorex. Es un hombre enfermizo, siempre rodeado de muchos médicos y hechiceros, el rey parece encontrarse siempre en algún otro lugar, muy lejos de aquí, tiene la mirada perdida y no parece muy consciente de lo que ocurra a su alrededor. Tiene dos hijos, la primogénita tiene una larga melena rubia y parece bastante insulsa, su hermano pequeño comparte el pelo rubio, pero parece más pillo. La reina de Phorex se fugó con un guarda, no se ha sabido más de ella. La siguiente a la izquierda es la reina Milena, que tiene seis hijos. Es la reina de Karpi, y el consorte está a su lado, parecen muy enamorados. El siguiente es el rey Elmer, de Transer, es un hombre realmente atractivo, tiene dos hijos, el primogénito es de mi edad. Su esposa es una mujer de parecer rudo, que mira descaradamente a todo el mundo. Y a mi derecha el rey Gralión, con sus dos hijos y su hija, la pequeña tiene apenas cinco años, y tiene la cara más dulce que nunca he visto. También el primogénito es de mi edad. La reina es una mujer de aspecto frágil, que mira a todo el mundo como si fueran una flor a punto de florecer. Cómo puede alguien tan dulce e inocente estar casada con alguien tan frío y calculador. Compromiso, esa palabra me viene a la mente y me explica todo. Antes de que la cena finalice no aguanto por más tiempo las miradas desdeñosas de Garlión y salgo a tomar el aire. Ahí está Garel, que me abraza sin necesidad de palabras. Yo rompo a llorar y él trata de consolarme.
-Me ha dejado en ridículo.- Logro decir entre sollozos.- Me ha dejado ante todos como una mujer que no es fiel a su corona.
Acabo de chillar y Garel trata por todos los medios que me tranquilice.
-Pero has sabido salir muy bien de la situación, esa promesa de matrimonio es tu seguro de que no pensarán más eso de ti.- Estamos en un balcón, a la vista de cualquier persona que pase. Pueden verme con el pelo mal puesto, las lágrimas a chorretones por mi rostro, pueden ver el amor con el que miro a Garel, pero no me importa.
-Por favor, bésame.- Susurro muy bajito. Él niega.
-Sabes que jamás te besaré, ¡Voy a ser tu consejero!- no puedo mirarle con más dolor.- Si nos ven, por mucho que hayas prometido casarte, no te creerán.
-Prométemelo.- exijo.
-¿El qué?
-Que me besarás, antes de que me case, lo harás. Si me aprecias lo más mínimo lo harás.- Va a hablar, pero niego.- No te exijo que me quieras, sólo te pido un beso.
Él se queda meditando en silencio. Deseo que él quiera besarme, pero sé que no tiene por qué ser así. Puede que se haya desenamorado, sobre todo porque sabe que me casaré con otro, que mis hijos serán de otro y no suyos.
-Sí.- afirma contundente.- Te besaré con más amor del que jamás nadie te va a besar.
Me acompaña a mis aposentos, en la puerta me vuelvo para mirarle a los ojos.
Me duermo con el sueño de ver nuestra promesa hecha realidad.

No tengo ganas de despertarme. Siento que peso quinientos kilos más de lo que debería. Me duele la cabeza. Revivo la promesa de Garel y Syra y me duele, me duele mucho. Allí el amor es tan distinto, allí no se pueden casar con quien quieren, se tienen que prometer un simple beso, pero se quieren. Aquí, donde tengo la libertad de elegir, puedo besar a quien quiera cuando quiera, no siento ese amor. Por qué mi vida es tan injusta. No quiero ser más Iara, pero como cada mañana me levanto, me visto y bajo a desayunar.

sábado, 2 de octubre de 2010

Buried

Sipnosis: Poul Conroy, padre de familia y contratista civil destinado a Irak, se despierta enterrado en un ataúd de madera viejo. Conroy desesperado al no saber como ha acabado ahí ni porque, solo tiene una escapatoria para su agónica situación, un teléfono móvil. La escasez de cobertura, la falta de batería y el poco oxígeno disponible se convierten en los peores obstáculos en una lucha a vida o muerte contra el tiempo, ya que Poul solo dispone de 90 minutos de oxígeno para conseguir ser rescatado.

Reparto: Ryan Reynolds, Robert Paterson, José Luis García Pérez, Stephen Tobolowsky, Samantha Mathis, Warner Loughlin, Ivana Miño y Erik Palladino.

Director: Rodrigo Cortés

Opinión personal: es sencillamente increíble. A medida que la película se desarrolla se crea una situación de tensión constante. Desde el principio sientes todas las sensaciones que el protagonista va experimentando, ya que las reacciones que tiene son como las que cualquier persona tendría. Esta película es una de los mejores thrillers españoles que se han hecho, porque la situación que plantea es algo que nunca se había hecho antes, y el estar gravada en tiempo real es un punto a su favor ya que solo se centra en lo que el protagonista siente.

Puntuación: